“Hay una receta para que se alivien las almas:
Ha ocurrido algo tristísimo, la historia más triste de México, las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez; para esto no hay alivio, no hay ritual de sanación, no hay perdón. La descomposición social en esta región alcanza cifras espeluznantes, ochocientas mujeres desaparecidas y sólo han encontrado 280 cadáveres. También se cuentan quince mil hombres víctimas del narcotráfico y sus redes ilegales. Contrabando, armas de fuego, drogas, prostitución, tráfico de órganos, pornografía (infantil, juvenil, senil y sus variantes con mascotas), lavado de dinero, especulación inmobiliaria, violencia de género, mafias políticas asociadas con los diferentes cárteles… este es el panorama de la frontera, lugar diabólico donde los niños podrían ser descuartizados para vender sus entrañas al mejor postor. El bello país, el de fantásticas culturas (Mayas, Zapotecas, Aztecas, Tlaxcaltecas, Chichimecas, Otomíes, Olmecas, Purhépechas y muchas otras) se desvanece ante la malditez de los líderes políticos que ganan por corruptelas lo que nunca hubieran ganado con trabajo y esfuerzo: dinero. Este nuevo Dios de poca gloria que ha secuestrado el alma de muchos mexicanos, que nunca más se sienten hombres-jaguar, hombres-águila, guerreros o hermanos del bosque. Ahora sueñan con ser ojetes. Los dibujos de la exposición MUERTAS llevan el siguiente mensaje: Ha nacido una nueva constelación en el cielo de México, se llama las MUERTAS, las almas de mujeres asesinadas brillan en la inmensidad de la noche, y como diosas nos mandan el sol y los cometas, señoritas hermosas: ¡ECHEN LUZ SOBRE LA TIERRA …..! |
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